
Mi nombre es Álvaro Cadena Gutiérrez, pintor con la boca.
Nací el 8 de diciembre de 1968 en Bogotá.
Llevo muchos años dedicado al arte, una pasión que se convirtió en una parte fundamental de mi vida y en una forma de expresar todo aquello que llevo dentro.
A los 18 años sufrí un accidente eléctrico de gran magnitud. Miles de voltios provocaron graves lesiones en mis brazos y piernas y cambiaron mi vida para siempre. Los primeros años fueron especialmente difíciles, pero gracias al amor y al apoyo incondicional de mi familia logré salir adelante y comenzar a construir nuevamente mi camino.
Con el paso del tiempo conocí a la mujer que hoy es mi esposa. Juntos formamos una familia y llegaron a nuestras vidas tres hijos maravillosos, quienes se han convertido en una fuente permanente de amor, motivación y apoyo. Ellos también han acompañado mi proceso artístico y han sido parte importante de este maravilloso camino de aprender, crear y ser artista.
Hace más de 20 años pertenezco a la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie, una institución que ha sido fundamental en mi crecimiento artístico. Mis primeros pasos en la pintura fueron principalmente de manera autodidacta y, posteriormente, tuve la oportunidad de fortalecer mis conocimientos mediante clases particulares de pintura y técnica al óleo.
A lo largo de mi trayectoria he participado en diferentes exposiciones y he tenido la oportunidad de compartir mi experiencia a través de charlas de motivación y superación personal. Cada encuentro con el público ha significado para mí una oportunidad de demostrar que, ante las dificultades, siempre podemos encontrar nuevos caminos para desarrollar nuestros talentos y alcanzar nuestros sueños.
Entre las experiencias que recuerdo con especial cariño está una charla realizada en el colegio donde estudiaba uno de mis hijos, un espacio que tuvo para mí un significado muy especial. También guardo con gran orgullo la experiencia de participar en una actividad realizada en Buenos Aires, en el Teatro de Bellas Artes, además de las diferentes exposiciones en las que he participado junto a la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie.
Hoy continúo aprendiendo y trabajando con la misma ilusión de aquellos primeros años. La pintura me ha enseñado que siempre existen nuevas posibilidades para crear y que la perseverancia puede transformar las dificultades en oportunidades.
Pinto con la boca, pero cada obra nace de mi corazón, de mi historia y de las personas que han creído en mí.
