
Mi nombre es César Augusto Betancur Olave, pintor con la boca.
Nací el 10 de septiembre de 1978, en Cali, Valle, ciudad donde resido actualmente.
En el año 2010 me desempeñaba como taxista. A las cinco de la tarde, en un hecho que cambió mi vida, sufrí un ataque en el que un proyectil impactó el lado izquierdo de mi cuello y afectó mi movilidad. Desde entonces, he recorrido un camino de adaptación, aprendizaje y transformación personal.
En 2018 tuve la oportunidad de conocer a María Eugenia Reyes, quien me habló de la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie y me enseñó algunas técnicas de pintura. Ese encuentro marcó el inicio de una nueva etapa para mí.
Desde el año 2018 hago parte de la Asociación, una experiencia que me ha dado la oportunidad de volver a soñar, sonreír y sentirme útil socialmente. También me ha permitido dedicar algo que considero invaluable a mi familia: mi tiempo. Poco a poco, he ido cumpliendo sueños que alguna vez pensé que estaban lejos de alcanzar.
Pinto al óleo sobre lienzo utilizando la boca. Al principio fue un proceso difícil, pero con paciencia, práctica y dedicación he logrado mejorar día a día. Cada pincelada representa para mí un aprendizaje y una oportunidad para seguir avanzando.
Gracias a Dios y a la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie, he recuperado una energía que me impulsa a mejorar y a enfrentar los obstáculos cotidianos con una nueva perspectiva. He aprendido que, en ocasiones, podemos ver los problemas mucho más grandes de lo que realmente son.
Hoy encuentro en la pintura una forma de expresar lo que siento, de compartir mi historia y de continuar construyendo mis sueños. Pinto con la boca, pero también pinto con esperanza, gratitud y la convicción de que siempre existen nuevas posibilidades para seguir adelante.
