
Mi nombre es Duván Vega Clavijo, pintor con el pie.
Nací el 22 de marzo de 1997 en el corregimiento de Besotes, Cesar. Mi infancia transcurrió en el campo, en la vereda San Pablo, rodeado de animales y de naturaleza y allí cursé de primero a quinto de primaria. Más adelante me trasladé a Aguachica, Cesar, a cursar el bachillerato. Hoy resido en Ocaña, Norte de Santander.
Desde muy pequeño manejé de forma empírica el dibujo a lápiz y el carboncillo. El camino no siempre fue fácil: en su momento no tuve los recursos ni la posibilidad de estudiar arte, pues en la ciudad donde me encontraba no se dictaba esa formación, así que estudié derecho. Aun así, nunca dejé de lado mi verdadera pasión, y hoy, gracias a la Asociación, puedo dedicarme por completo a aquello que realmente amo: el arte.
Gracias a la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie he podido formarme en una academia de arte, donde he estudiado el grafito, el carboncillo y el óleo seco —una técnica rusa— y actualmente me encuentro estudiando el manejo del color.
En la academia he sido un estudiante juicioso y constante. Mi meta es profundizar en la figura humana, los cuerpos y los paisajes, hasta pintar con excelencia en óleo. Este es un camino que exige mucho tiempo de estudio, y gracias a la beca de la Asociación puedo dedicarme a él sin tener que interrumpirlo.
La vida es difícil para todo el mundo. La discapacidad no debe entenderse como algo que nos separa en un grupo aparte; lo que existe, para toda la humanidad, es una vida que exige constancia. Si somos constantes en lo que hacemos, y lo hacemos con amor, podemos construir cosas maravillosas. A pesar de las dificultades, debemos mirarlo todo con amor y con respeto, y reinventarnos constantemente para alcanzar nuestros objetivos. Invito a todos a seguir en esta lucha que es la vida: con determinación y con amor por lo que hacemos, lo lograremos.
